(La imagen es de la revista «Tráfico y Seguridad Vial», número 215)

Se va a proporcionar una idea visual, a escala, de la repercusión de la medida que suprime la posibilidad de que turismos y motocicletas puedan rebasar en 20 km/h los límites genéricos de velocidad en las carreteras convencionales cuando adelanten a otros vehículos. La información es complementaria al artículo previo accesible desde este enlace.

Sra./Sr. Diputada/o,

El pasado día 10 de septiembre leí con asombro y preocupación la publicación en la página web de la Dirección General de Tráfico del artículo titulado «El peligro de adelantar superando el límite de velocidad en 20 km/h» accesible a través de este enlace.

A la vista del contenido del citado artículo creo necesario realizar determinadas puntualizaciones sobre algunas ideas y razonamientos que transmite.

Cuando escribo cosas como la que -si lo deseáis- vais a poder leer a continuación, lo hago con el gusto de saber que tenemos a nuestro servicio, velando por nuestra seguridad en las carreteras, a unos excepcionales profesionales que no dudan en arriesgar su vida por salvar la nuestra y eso, para mi, merece todo el respeto y admiración del mundo. Sé que esos profesionales, los de verdad, saben perfectamente que solo podemos avanzar si somos capaces de identificar nuestros aspectos más débiles para cambiar y mejorar.

(fotografía de Jeremy Keith, 2011)

Voy a hacer algunas reflexiones sobre Seguridad Vial apoyándome en dos enseñanzas importantes que nos ha dejado la pandemia que vivimos.

Sobre esa medida que suprime la posibilidad de que turismos y motocicletas puedan rebasar en 20 km/h los límites genéricos de velocidad en las carreteras convencionales cuando adelanten a otros vehículos.

Sr. Ministro, Sra. Directora,

Es la tercera vez que me dirijo a ustedes -esta vez públicamente- para trasladarles mi creciente preocupación ante el contenido de los mensajes electrónicos que, cada cierto tiempo, me remite personalmente el General Jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, mensajes que, intuyo, responden a su malestar por mis pronunciamientos sobre su poca idoneidad para el cargo que desempeña.