Sr. Ministro, Sra. Directora,

Es la tercera vez que me dirijo a ustedes -esta vez públicamente- para trasladarles mi creciente preocupación ante el contenido de los mensajes electrónicos que, cada cierto tiempo, me remite personalmente el General Jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, mensajes que, intuyo, responden a su malestar por mis pronunciamientos sobre su poca idoneidad para el cargo que desempeña.

Tras archivarse la causa penal, creo que ya es momento de preguntarse algunas cosas sobre el accidente de tráfico en el que falleció el futbolista José Antonio Reyes el pasado 1 de junio de 2019. No se trata de especular sobre mil detalles que nunca conoceremos, pero sí reflexionar sobre algunos aspectos que se van haciendo públicos, a los únicos efectos de reforzar la necesidad de que la investigación de accidentes de tráfico cambie sus métodos, separando lo que es la averiguación de las «causas técnicas» de lo que es la atribución de «responsabilidades».

Siempre que hablo de la Guardia Civil me gusta recordar que me declaro gran admirador de la labor que se realiza desde ese Cuerpo y que me parece un auténtico honor mantener una gran amistad con muchos de sus miembros. Un Guardia Civil -como se dice coloquialmente- está hecho de otra pasta. Basta tomarse un café con un Guardia Civil para darse cuenta de ello.

Tenía pendiente hacer un breve comentario sobre «La silla perfecta no existe», una guía sobre sistemas de retención infantil publicada por la Fundación Smart Baby y escrita por Josep M. Vallés, con quien tengo el enorme de gusto de compartir trabajo y experiencias en la Junta Directiva de AESVi.

Quería hacer este breve comentario porque -en España- la información sobre sistemas de retención infantil está siendo intoxicada por determinados sectores que, con intereses comerciales muy concretos, no dudan en transmitir información errónea y sesgada.

(Publicado en la revista «Defensa Motociclista»)

Desde siempre, y cada vez con mayor intensidad, la circulación segura de vehículos por las vías públicas ha sido dejada en manos del cuidado o la precaución, sin apenas opciones para intentar averiguar qué resultado podría obtenerse con otro enfoque basado en el rigor, la capacitación o el adiestramiento.

La seguridad vial es un sistema erosionado por el constante desgaste causado por cientos de decisiones políticas y administrativas que, arbitrariamente y sin dar ocasión a que el sistema que llamamos «seguridad vial» se prepare para recibirlas, son puestas en marcha, delegando en el cuidado y la precaución la mitigación de los riesgos objetivos generados... y si los accidentes aparecen solo suele ocurrir que se apele a la necesidad de que el ciudadano ponga más cuidado y más precaución.

Reproduzco, en imagen y en su totalidad, una pequeña entrevista por la que algunas personas me habéis preguntado en los últimos días. Está incluida dentro de un artículo más amplio escrito por Vicente Cano (@VicenteCanoF) en la revista Autobild (@Autobildspain), ejemplar de fecha 23 de marzo de 2018.

En el artículo, se habla de un dispositivo que se comercializa con el nombre de RiveMove, de la empresa RiveKids) y que nos llamó la atención por su capacidad de mejorar determinados parámetros evaluados en los ensayos de homologación de sistemas de retención infantil (SRI), tanto con sillas a favor de la marcha como con sillas a contramarcha, en impacto frontal y lateral.