Ante el muy próximo cierre de la central térmica de Andorra (Teruel), hemos constituido un consorcio (pequeño en tamaño, pero muy grande en lo que se refiere a capacidad de trabajo) que quiere desarrollar un proyecto ambicioso, realista y generador de valor para la provincia de Teruel.

Esta idea se ha publicado en el periódico Heraldo de Aragón.

Alguien que alaba la gestión del actual director de la DGT -atribuyéndole la virtud de salvar de la muerte a miles de personas cada año- me interpela así: «Dime a cuantas personas has salvado tú la vida con tus medidas».

Me da la impresión de que realmente no le importa mucho saberlo, pero el desagradable comentario me anima a comentar algunas cosas sobre quienes frívolamente se arrogan el don de salvar vidas.

Recuerdo un juicio en el que un guardia civil que, por su mala educación y poco saber estar para nada representaba a ese gran Cuerpo que tanto admiro, defendía las maravillas del software que había utilizado para hacer sus deficientes cálculos.

La virtud que más veces repitió es que era «software americano». Ni manual teórico ni gaitas. «Software americano» y punto.