No se debe nadar contra la corriente. Desgasta y puede convertirse en una labor infructuosa.

Planteé un proyecto ambicioso para el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza pero está claro que la mayoría de sus miembros desea seguir un camino distinto.

No voy a cambiar mi forma de pensar. Sigo creyendo en la transparencia, en el sometimiento de la Dirección al máximo control, en el fortalecimiento de la marca institucional, en su internacionalización, en los grandes proyectos transversales, en la colaboración con las empresas,... Ésta era la base de mis propuestas.

Podrán existir otras fórmulas de ponerse al servicio de la Sociedad y podré estar equivocado pero, hasta ahora, haber estado al frente de un centenar proyectos y contratos de I+D+i -con dimensión regional, nacional y europea- no ha servido para otra cosa que para reforzarme en mi idea.

Me lo recordaba un buen amigo. Con ganas y viendo camino... «¿Un paso atrás? ¡Ni para coger carrerilla!»