Creé el concepto «TESSA» en el año 2004, representando el embrión de lo que hoy se conoce como MotorLand Aragón. El acrónimo TESSA representaba la idea de un centro para el desarrollo Tecnológico, Económico y Social en el Sector de la Automoción y se utilizó por primera vez y oficialmente en el año 2004, en el marco del convenio de colaboración que se firmó entre la Fundación para el Progreso UNIR, la Confederación de Empresarios de Aragón (CEOE Aragón) -en aquel entonces CREA-, la Universidad de Zaragoza y la sociedad Ciudad del Motor de Aragón (aquí se puede descargar ese convenio: convenio TESSA).

Posteriormente, el proyecto TESSA tal y como inicialmente fue concebido, se paralizó por decisión del Gobierno de Aragón, que prefirió desarrollar individualmente el proyecto MotorLand Aragón, centrándolo exclusivamente en aspectos deportivos y relegando las cuesiones tecnológicas a un polígono industrial anejo llamado TechnoPark. Personalmente, aquello me pareció un error estratégico que, afortundamente, se está corrigiendo con la excelente gestión de la nueva Dirección de MotorLand Aragón, gracias a la reorientación de actividades hacia lo que fue el concepto inicial, es decir, tecnología, economía y sociedad englobadas en un único concepto.

tessa 00Desde nuestro lado universitario, el concepto TESSA también fracasó. TESSA tenía que ser algo tan grande y diferenciado que el rector de la Universidad de Zaragoza me autorizó para identificar mis actividades con una identidad propia bajo el sencillo nombre «TESSA-Universidad de Zaragoza», por encima de referencias a departamentos, grupos de investigación o institutos. A la postre, esto fue irrelevante porque el concepto TESSA fue intervenido y abortado por instancias universitarias, quedando el gran proyecto reducido a un laboratorio dependiente en gran medida de las subvenciones públicas de los fondos FITE (Fondo de Inversiones de Teuel) para su funcionamiento.

Dicho de forma resumida, el gran proyecto estratégico que pudo ser TESSA quedó desarticulado en el momento que el trabajo conjunto de distintas instituciones se paralizó... pero no está todo perdido. Quizás en unos años veamos el resurgir de TESSA.

¿Y es bueno hablar de los fracasos? Tengo clarísimo que sí. Cada fracaso es una oportunidad para aprender y con TESSA muchas personas hemos aprendido muchas cosas que no se repetirán.