Miércoles, 15 Febrero 2017 22:06

Me llega una fotografía -que recibo con mi mejor sentido del humor- cuyo origen creo necesario explicar.

Él es el director del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza. Da igual cómo se llame.

Él me arrebató 20 años de mi trabajo.

Él ordenó cambiar las cerrajas de mi lugar de trabajo para que yo no pudiera entrar.

Él fue quien me amenazó –por escrito- con actuar contra mi si yo persistía en mi empeño.

¿Y cuál era mi empeño? Simplemente quise despedir al marido de la exdirectora de la Dirección General de Tráfico porque yo estaba siendo testigo de cosas que pergeñaban ella y su marido y que a mi me parecían inaceptables legalmente y moralmente. Además, fui censurado, sufrí un intento de soborno, se falsificó mi firma en varias ocasiones (hecho constatado pericialmente),…

Denunciar todo eso me valió ser acosado y represaliado por el de la foto.

Lunes, 24 Octubre 2016 17:00

El marido de la exdirectora de la Dirección General de Tráfico ha sido reprobado por el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza. Se lo han dicho muy claro:

«... el Departamento de Ingeniería Mecánica lamenta y reprueba sus opiniones y comentarios, que no han hecho otra cosa que desprestigiar al Departamento al que Vd. estaba adscrito y con ello a nuestra Universidad, en la que Vd. sigue prestando sus servicios.»

De ella, poco hablaremos. Se tuvo que ir de su cargo. El plantemiento que le hicieron fue muy claro: «o dimites con agradecimiento del Gobierno el viernes, o se te destituye el sábado». María Seguí -que sabía que lo más grave aún no había saltado a los medios- eligió marcharse el pasado 22 de julio de 2016 para evitar que de ella se hiciera más leña en los días sucesivos. Pero los que la conocemos sabíamos que la «fiera» estaba ya herida días atrás y que rápidamente daría muestras de ello. Las llamadas que me aconsejaban prepararme para ser pasto de su ira se acrecentaban día a día y, en efecto, días antes de su forzada dimisión, cuando la «fiera» se veía ya abatida y abandonada, empezó a vomitar su veneno en forma de calumnias y mentiras que salíeron por su boca y por la de su devoto consorte.

Pero la pareja se excedió y las consecuencias llegaron también para el desposado.

Sábado, 13 Agosto 2016 09:37

Cuenta la Universidad de Zaragoza en los medios de comunicación que causé baja voluntaria en el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza, del que fui miembro fundador. Se trata de una verdad intencionadamente contada a medias.

Y digo esto porque la Universidad de Zaragoza conoce toda la realidad de la motivación de mi solicitud de baja en el I3A y si solo cuenta una parte es porque voluntariamente no quiere contar el resto.

Así, la Universidad de Zaragoza solo hace referencia al documento formal de solicitud de baja que cursé, en el que precisamente no quise utilizar la palabra «voluntaria» ( pdf documento en «pdf» (582 KB) ), pero también es perfecta conocedora -y no dice nada- de que la realidad es que me tuve que marchar del I3A porque me sentí acosado, intimidado y humillado por el actual director del I3A, Juan Ignacio Garcés.

El detonante fue un hecho muy concreto. Simplemente denuncié las, para mi, muy reprobables acciones realizadas en la Universidad de Zaragoza por Francisco López Valdés y su esposa, la ya cesada directora de la DGT, María Seguí Gómez, precisamente como consecuecia de estas acciones.

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