Miércoles, 16 Marzo 2016 06:06

Y ella, ¿qué hacía allí?

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Me pregunta un amigo en Twitter «¿Qué muestra el vídeo?», refiriéndose a ese «gif» animado en el que aparece la directora de la Dirección General de Tráfico -en chanclas y junto al cubo al que nadie debía acercarse- en unas instalaciones de la Universidad de Zaragoza mientras realizábamos un ensayo con un cadáver.

La señora en cuestión ha tenido la desfachatez de decir que la inivitamos a estar allí. Nada más lejos de la realidad. Es radicalmente falso. Estábamos trabajando en nuestro ensayo con un cadáver humano, el primero que realizábamos de esas características. Era bien entrada la noche cuando, de repente, sonó el timbre de nuestro edificio. No esperábamos a nadie y no tenía ningún sentido que alguien viniera a visitarnos a esas horas, por lo que nos inquietamos un poco.

Pero la voz del marido rompìó el silencio que se había hecho:

- Je, je. Es María. Ha llegado un poco antes de lo previsto. ¿Le digo que pase?

Debo felicitar a la gente de Interviú por el buen trabajo realizado con el reportaje «Los otros muertos de la DGT», un trabajo serio y muy riguroso.

Sin embargo, el tratamiento que ha dado la Universidad de Zaragoza a este asunto, es de poca altura. ¡Qué daño hacen a la institución determinados personajes grises que campan por nuestro rectorado y por nuestros institutos! Y todo por blindar al marido de un alto cargo político -de la directora de la DGT- a costa de no respetar voluntades de donantes, de cargarse mi trabajo de muchos años, de perder inversiones únicas en Europa y de otras muchas barbaridades.

De hecho, alguien, el director del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (que no deja su cargo porque nadie tiene el valor de presentarse para sustituirle y tener que lidiar con el marrón que va a dejar) será recordado por destrozar lo que otros construyeron con gran esfuerzo... pero ya se sabe que el que nunca ha construido nada en su vida sí que es, sin embargo, capaz de destruir con gran alegría.

Jueves, 02 Abril 2015 16:31

Cuando te llevan al límite...

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Llegó el momento en que tuve que responder a la directora de la DGT. Había que explicarle que no todo vale en esta vida y también había que explicarle que los ciudadanos somos lo realmente importante.

Le respondí como reacción a la presión institucional a la que me estaba viendo sometido por el mero hecho de querer ser independiente y como hartazgo ante sus intromisiones institucionales en mi trabajo, canalizadas a través de su marido (siempre reconoceré que contratarlo fue la mayor torpeza cometida en mi vida profesional).

Di detalles de todo lo que estaba soportando al director del maltrecho Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón de la Universidad de Zaragoza pero, lejos de darme su apoyo, me explicó que el marido de la directora de la DGT ya le había convencido de la necesidad de «ser discretos» con determinadas cosas para poder aspirar a futuros contratos con la DGT.

Intuí que algo se estaba «cocinando» a mis espaldas y no me equivoqué. Pude comprobarlo prácticamente al día siguiente de manifestar mi deseo de prescindir de los servicios del marido de la directora de la DGT  ( pdf la noticia de enero  y pdf la noticia de febrero (64 KB)  explican todo).

 

Esta fue mi respuesta a la directora de la DGT ( pdf documento original en pdf (2.50 MB) ):

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