Miércoles, 15 Febrero 2017 22:06

Una fotografía Destacado

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Me llega una fotografía -que recibo con mi mejor sentido del humor- cuyo origen creo necesario explicar.

Él es el director del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza. Da igual cómo se llame.

Él me arrebató 20 años de mi trabajo.

Él ordenó cambiar las cerrajas de mi lugar de trabajo para que yo no pudiera entrar.

Él fue quien me amenazó –por escrito- con actuar contra mi si yo persistía en mi empeño.

¿Y cuál era mi empeño? Simplemente quise despedir al marido de la exdirectora de la Dirección General de Tráfico porque yo estaba siendo testigo de cosas que pergeñaban ella y su marido y que a mi me parecían inaceptables legalmente y moralmente. Además, fui censurado, sufrí un intento de soborno, se falsificó mi firma en varias ocasiones (hecho constatado pericialmente),…

Denunciar todo eso me valió ser acosado y represaliado por el de la foto.

¿Y por qué esa foto? Es muy sencillo. Organicé las “VIII Jornadas sobre Búsqueda de Soluciones al Problema de los Accidentes de Tráfico”. Mi lealtad institucional me indicaba que tenía que tragar sapos e invitar al director del I3A a participar en el acto inaugural. El periodista que hizo la fotografía, percatándose de que el ambiente era tenso, nos pidió que sonriéramos. Personalmente, pensando en mi Instituto, no tuve ningún reparo en hacerlo, pero eso no cambia mi pensamiento.

Haré lo que haga falta por mi Instituto, pero sigo pensando que lo mejor que podría hacer el señor de la fotografía es marcharse ya. Como director del I3A, siempre lo consideraré un cobarde y un pusilánime al que encandilaron los cantos de sirena que le llegaron de la clase política.

Al Sr. director del I3A le daba igual lo que ella y su marido me estaban haciendo a mi y a algunos trabajadores de la Dirección General de Tráfico, inocentes que también pagaron injustamente.

Una directora dimitida a la fuerza, un marido reprobado en la Universidad de Zaragoza por constatarse documentalmente que es un mentiroso, cadáveres llegados sin certificados médicos y con falsedades documentales,… todo le dio igual al Sr. director del I3A.

Para mi, el personaje no tiene ninguna altura institucional y está hundiendo lo que otros construyeron. Mi opinión es que debería marcharse para no arrastrar en su caída a mi instituto.

Es solo mi opinión.

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