Lunes, 24 Octubre 2016 17:00

Reprobado por calumniador Destacado

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El marido de la exdirectora de la Dirección General de Tráfico ha sido reprobado por el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza. Se lo han dicho muy claro:

«... el Departamento de Ingeniería Mecánica lamenta y reprueba sus opiniones y comentarios, que no han hecho otra cosa que desprestigiar al Departamento al que Vd. estaba adscrito y con ello a nuestra Universidad, en la que Vd. sigue prestando sus servicios.»

De ella, poco hablaremos. Se tuvo que ir de su cargo. El plantemiento que le hicieron fue muy claro: «o dimites con agradecimiento del Gobierno el viernes, o se te destituye el sábado». María Seguí -que sabía que lo más grave aún no había saltado a los medios- eligió marcharse el pasado 22 de julio de 2016 para evitar que de ella se hiciera más leña en los días sucesivos. Pero los que la conocemos sabíamos que la «fiera» estaba ya herida días atrás y que rápidamente daría muestras de ello. Las llamadas que me aconsejaban prepararme para ser pasto de su ira se acrecentaban día a día y, en efecto, días antes de su forzada dimisión, cuando la «fiera» se veía ya abatida y abandonada, empezó a vomitar su veneno en forma de calumnias y mentiras que salíeron por su boca y por la de su devoto consorte.

Pero la pareja se excedió y las consecuencias llegaron también para el desposado.

La revista «Interviú» lo recogió muy bien en su número de 25 de julio de 2016. En el artículo titulado «Los líos doctorales de María Seguí y su marido» se cuenta cómo Francisco López Valdés defendió en distintos medios de comunicación que el revuelo formado por la presunta financiación irregular de la DGT a proyectos en los que él participaba, obedecía a «una relación personal muy deteriorada» conmigo. Y, en concreto, decía que era por «una tesis sin calidad que nos negábamos [él y su mujer] a aceptar como tribunal en abril 2014». Ella, la «fiera» herida en lo más profundo de su orgullo, no quiso quedarse atrás y apostillo diciendo que «dicha tesis es un insulto para el mundo académico». No se puede ser ni más despreciables ni más mentirosos.

La tesis doctoral de D. Alberto Iglesia Pulla -Ingeniero Industrial Superior y Abogado- se iba a defender el 28 de mayo de 2014. Existe constancia documental de que el día 17 de mayo de 2014 él aún no se había leído la tesis y también existe constancia documetal de que ella había manifestado haberse leído la tesis el día anterior a la defensa de la misma. Más aún, tengo los hilarantes comentarios que ella había redactado en un documento de Word cuya lectura es la prueba manifiesta de que ni siquiera entendía de lo que se estaba tratando en la tesis. Estaba claro que el tema les venía grande, pero vieron que podrían utilizarlo como señuelo.

¿Se puede tener la poca vergüenza de recorrerse los medios de comunicación para mentir y calumniar a quienes nada tenían -teníamos- que ver con sus jaleos y trapicheos?

La tesis doctoral de Alberto Iglesia -de cuya valía personal y profesional ya podía tomar ejemplo la pareja- se leyó finalmente el 24 de julio de 2014. El trabajo tenía por título PROPUESTAS DE MEJORA EN LA INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES DE TRÁFICO EN ESPAÑA y puede descargare desde esta páginaUn tribunal compuesto por dos Catedráticos de Universidad y un Profesor Titular de Universidad, pertenecientes a tres universidades españolas, elogiaron el trabajo y acordaron  otorgar la máxima calificación con honores, sobresaliente «cum laude», calificación que requiere voto unánime y secreto de los tres miembros del tribunal.

Por parte de Alberto, un comentario destacable fue: «Ésta es una tesis para construir, no para destruir». Y por parte del tribunal, un comentario destacable fue: «A la vista de este trabajo, alguien debería actuar de forma urgente». Quizás por esto no le bastó a la pareja con descalificar la tesis de Alberto, sino que además la emprendieron con el propio tribunal cuya integridad y criterio cuestionaron los esclarecidos: «...con otros jueces 'pasa'».

Los que se pasaron fueron ellos. Y así se lo hace saber a él el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza:

«... Dado que Vd. tuvo la oportunidad, dentro de su obligación profesional, de expresar todas las reservas que pudiese tener respecto de la calidad de la tesis, así como de plantear todas las cuestiones necesarias para determinarla, durante el acto de defensa de la misma y no lo hizo, no encontramos el menor sentido a que dos años después realice Vd. unas declaraciones claramente descalificadoras tanto del prestigio y el rigor de nuestro Departamento como de los miembros de la Comisión que finalmente evaluó  la tesis...»

Sabremos más cosas. Estoy convencido de que, poco a poco, la vida y los tribunales irán administrando su Justicia. Mientras tanto, puedes leer el documento completo de reprobación:

 

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