Sábado, 13 Agosto 2016 09:37

La realidad de mi baja en el I3A Destacado

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Cuenta la Universidad de Zaragoza en los medios de comunicación que causé baja voluntaria en el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza, del que fui miembro fundador. Se trata de una verdad intencionadamente contada a medias.

Y digo esto porque la Universidad de Zaragoza conoce toda la realidad de la motivación de mi solicitud de baja en el I3A y si solo cuenta una parte es porque voluntariamente no quiere contar el resto.

Así, la Universidad de Zaragoza solo hace referencia al documento formal de solicitud de baja que cursé, en el que precisamente no quise utilizar la palabra «voluntaria» ( pdf documento en «pdf» (582 KB) ), pero también es perfecta conocedora -y no dice nada- de que la realidad es que me tuve que marchar del I3A porque me sentí acosado, intimidado y humillado por el actual director del I3A, Juan Ignacio Garcés.

El detonante fue un hecho muy concreto. Simplemente denuncié las, para mi, muy reprobables acciones realizadas en la Universidad de Zaragoza por Francisco López Valdés y su esposa, la ya cesada directora de la DGT, María Seguí Gómez, precisamente como consecuecia de estas acciones.

A partir de ese momento, Juan Ignacio Garcés se dedicó a presionarme para que «voluntariamente» me sometiera a la vejación de entregar a Francisco López Valdés el control de todos los equipos que yo había comprado con mis proyectos, así como del laboratorio que yo había montadoJuan Ignacio Garcés bloqueó el despido de Francisco López Valdés e incluso me sometió al humillante acto de tener que firmar la retirada de algunos efectos personales bajo supervisión de López ValdésJuan Ignacio Garcés cambió cerrajas en el laboratorio que yo monté, que yo pagaba y que yo gestionaba.

Nunca la Universidad de Zaragoza ha negado que Juan Ignacio Garcés actuara de esta forma, aunque sí defendió sus acciones calificándolas como un comportamiento que «se corresponde con sus responsabilidades como director del I3A» (9 de diciembre de 2014, Manuel José López Pérez, rector de la Universidad de Zaragoza).

No quiero ahora entrar en los detalles de lo que denuncié, aunque sí diré que los medios de comunicación han detallado acciones que solo representan una pequeña parte de lo ocurrido en el seno de la Universidad de Zaragoza... eso sí, pequeña parte pero suficiente para que caiga un alto cargo político. Mi objetivo es simplemente aclarar una realidad de la que la Universidad de Zaragoza es conocedora y que no debe pervertir. Así que insisto. Tuve que huir del I3A porque me sentí acosado, intimidado y humillado por su actual director, Juan Ignacio Garcés.

Por cierto, en relación con lo que muchos me preguntan, la respuesta es «no»: nadie ha dicho «me equivoqué». Mientras tanto, Francisco López Valdés sigue en su puesto de trabajo.

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